≠No hay tiempo
Siempre he querido preparar bien las cosas que tengo en mente, proyecto los pasos y disfruto el resultado en la cuarta dimensión con un toque de esperanza.
Por un momento, tengo paz. Súbitamente el orificio se convierte en ansiedad, no puedo frenar el hostigamiento aunque meta las manos; al tratar de protegerme o amortiguar el golpe.
Cada semana se figura como un día largo, desgastante, desmoralizante y agotador donde lo único justo que pides; que tu cuerpo y alma pide a gritos es, descansar.
Quiero descansar, cerrar mis ojos y desprenderme del torrente de emociones, percepciones y patrones que no llevan a nada, no me llenan en nada. Se acumulan en una cubeta de materia gris donde son procesados y reprocesados sin ningun resultado fructífero, positivo o con algún tipo de sentido. Todo llega a una redundancia tan pusilánime como los pulmones que sofocan mi aire.
Pienso en muchas maneras, los pasos están surtidos, desordenados. No se por donde empezar, como proceder. Las señales que asimilo me muestran un solo camino y siento paz. Después, viene la ansiedad y se re-inicia todo de nuevo.
Lo mejor que puedo hacer es materializarlo en palabras, aventarlo aquí mismo en este momento exacto, en este lugar exacto. Hoy mas que nunca, dejando este marcador en el libro de mi vida ya que será el mejor punto de partida que podré tener.
El molino de no retorno ya quedo muy atrás.
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